El sentimiento de ser un expatriado

El sentimiento de ser un expatriado

Existen momentos en los que extrañas tu casa, tu comida, tu idioma, tu gente. Extrañas el sonido del mar o el sabor del agua incluso el olor que trae el viento. Extrañas el desorden que conoces, con el que creciste y con el que aprendiste a sobrevivir en una jungla de locuras que nadie en este nuevo país entiende.

Existen momentos de inseguridad, en los que no sabes que hacer, que decir, como actuar. La gente es distinta, las costumbres no son las mismas y terminas sintiéndote como un extraño hasta en tu casa. No puedes hablar duro, no puedes poner tu música, no sabes cómo cocinar, extrañas esa cocina de mamá.

Existen momentos de odio, de frustración, de rabia contra el mundo, de negatividad. Todas las nubes son grises, todos los días llueve para ti, todos te miran mal, todos te insultan y ni siquiera sabes cómo responderles.

Existen momentos en donde quieres salir corriendo, gritarle a este país que no te ha atrapado, que aún sigues siendo la misma, que todos sus desaires no son nada frente a tu fuerza. Quieres encarar los retos, salir adelante, vivir mejor, hacer mejor, decir mejor. Quieres saltar por los parques sin preocupaciones ni tristezas, quieres huir y aún así quieres quedarte.

Existen momentos alegres, momentos felices, recuerdos que guardarás por siempre. Ese evento en el que gritaste con todos tus pulmones, esa música que no conocías y ahora no dejas de escuchar, esa persona nueva que ayer era un desconocido y hoy tiene tu corazón.

Existen momentos de amor, momentos donde por fin te sientes en tu sitio, donde el amor ha tocado tu puerta y no puedes dejar de reír con él. Momentos donde todo parece ser luz, ya aprendiste a decir algunas palabras y efectivamente la gente entiende, ya sabes dónde estás, para dónde vas, como ir. Ya te mueves como si la ciudad fuera tuya, como si hubieras crecido en ella y aquí hubieras aprendido a vivir.

Y vuelven los momentos grises son entender por qué. Tal vez seas solo tú con miedo a ser feliz, con miedo a triunfar, con laberintos en frente que solo tu entiendes, que solo tu haz creado. Tal vez sea el destino poniéndote un reto, tratando de sacar de ti esa fuerza escondida en tus entrañas. Tal vez no sea nada. Tal vez sea todo.

Sigue luchando con la fuerza que tienes dentro, con ese jaguar criado en el trópico que puede sobrevivir a todo y a nada. Sigue sacando la fuerza de los vientos, el poder del mar que corre por tu sangre, la alegría de las sonrisas con las que naciste, el amor que te enseño tu tierra para repartirlo por todos los rincones del mundo. Sigues siendo tú, mejorada, pero tú. Levanta la cabeza y camina con orgullo, con el orgullo que te debe dar tu esencia y tu corazón. Fuerza de jaguar, del mar, de la sierra, fuerza de un corazón que late al ritmo de una sonrisa, fuerza de quien ama lo que tiene, fuerza de quien busca ser mejor; fuerza de haber nacido en el trópico, crecido en la realidad de una tierra mágica y estar conquistando tierras lejanas  de magias distintas.


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