Mi vuelo de regreso a Europa con un intermedio inesperado 
Conociendo Ciudad de Panamá

Como siempre a mí me pasa de todo en los viajes, más si son en avión, y esta historia no es diferente.
Ya todo estaba listo para irme de Colombia, todas las despedidas hechas, las maletas arregladas, la comida empacada (porque no puedo irme de Colombia sin cargar varios antojos) y yo ya esperando en el aeropuerto por mi avión. La travesía iba a ser larga: primero un vuelo corto a Panamá, luego un trasatlántico a Ámsterdam, un vuelo corto a Viena y finalmente tres horas de bus hasta Budapest; ¡¿casi nada no?!

Llego el momento, me despedí de la tierra que me vio nacer y me embarqué en mi travesía alrededor del mundo para llegar al que es ahora mi hogar. Iba más preparada que un Yogurt: Libro, música, computador, audífonos para ver películas y un rezo antes de partir para que la cistitis se mantuviera lejos de mi esta vez (si no sabes esta historia ve aquí).

Panamá, aquí vamos.

Un vuelo corto, demasiado corto, una perdida en el aeropuerto y al final una espera eterna para que el avión llegara. Un consejo a todos los que harán escalas en Panamá, solo tienen internet gratis por 30 min y uno demora casi una hora en conectarse por todos los pasos que toca hacer. Así que prepárense para estar desconectados por un tiempo.

Cuando por fin el avión llego, la gente se empezó a listar para abordar, una voz por el micrófono cambio mi destino. El vuelo estaba sobrevendido y necesitaban personas que se quedaran una noche en Panamá a cambio de millas, hotel y transporte. Y yo pensé: ¡de aquí soy yo! Corrí como loca hacia el counter, abriéndome paso entre la gente enojada a empujones y hasta codazos. Mientras trataba de recuperar el aliento, una aeromoza tranquila esperaba que me recuperara de la lucha por llegar hasta ella y las palabras mágicas: yo quiero ser voluntaria, me concedieron una noche en Ciudad de Panamá, un regaño de mi mamá, un nuevo imán en la nevera y una aventura más para mi libro. El vuelo sí que estaba sobrevendido, por lo menos unas 10 personas nos quedamos esa noche en Panamá, no todas voluntarias y algunas más enojadas que otras. Entre ellos una familia con una bebe que no paraba de correr de aquí para allá, un señor de regreso desde Colombia donde había recorrido toda la costa en bicicleta y un chico un poco desubicado viajando desde Costa Rica hasta Manila (¡él tenía una travesía incluso más larga que la mía!)

Me quede en Pánama de casualidad y así voy llegando al hotel

Llegando al hotel en Pánama

El avión despego, sin mí en él, y solo pude enviar un mensaje a mi familia avisándoles que me iba a quedar allí con la aerolínea. Horas más tarde me entere que mi mamá en el desespero por contactarse conmigo hasta hablo con el community manager de la aerolínea pidiendo que ubicara a su "bebe" porque no sabía donde "carajos se había metido la peladita". Aquí un mensaje para ti community manager de KLM: ¡Te ganaste un pedacito de cielo ese día!

Mientras tanto, y ajena del revuelo que mi mamá causo en redes sociales, yo esperaba pacientemente por las maletas de todos, que todos pasaremos inmigración, que el bus nos llevara a todos al hotel y; finalmente llegar a mi habitación y conectarme a internet.

Y así empezó mi travesía por Ciudad de Panamá entre decisiones apresuradas, aventuras inesperadas, maletas perdidas, mamás histéricas, celulares sin servicio, novio desilusionado y picada de ojos del oficial de inmigración.

Puedo asegurarles que mi corto viaje no cubrió todo lo que se puede hacer en Ciudad de Panamá, si no que me dejo con ganas de volver pronto a una ciudad donde se respira cultura, diversidad, sal y sabor. Es increíble cómo te puedes identificar tanto con un país que nunca antes habías conocido, como se puede sentir que venimos de un sitio muy parecido, que estamos labrados al ritmo de las olas de mar. Caminar por las calles de la antigua ciudad es un reencuentro con una historia que contrasta con el fondo de edificios imponentes que parecen más una muralla que limita al mar. Los panameños de corazón grande, habladores y serviciales siempre con una historia para contar en medio de un café o un recorrido de taxi. Y finalmente la comida, el mar en todo su esplendor y mi sentido adiós a ese sabor caribe que tanto extraño en medio de la Europa en la que vivo.

Gente hermosa que conocí en Panama con miles de historias bonitas por contar.

Panamá fue para mí un regalo de la vida para darle cierre a mis vacaciones por Colombia y para darle la bienvenida a miles de aventuras más que estoy por recorrer.

Finalmente, un regreso al aeropuerto, una espera más por el avión y un alma panameña que me regalo de su internet para avisar que todo iba bien y esta vez sí me iba a montar en el avión.

18 horas después llegue a los brazos de mi amor oliendo a todo menos a bueno, congelándome porque todavía era inverno y yo venía con ropa tropical; y cubierta por el recuerdo de mi tierra, una ruana, más un imán colorido que dice: ¡Panamá desde 1914!

Un recuerdo hermoso que me dejó mi pequeña estadía en Panama

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julesnopolis - Junio 4, 2018

jajajajajjaja Tu mama es increible! No puedo creer que haya hecho eso! Me has dejado con una risa en el rostro que adorable! Pero lo cierto es que viviste una aventura nueva, unica y de riesgos y eso esta increible Ale!

Un abrazo amiga!

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TwoStyleGirls Fashion Bloggers - Junio 5, 2018

Me encantan tus post de viajes, al menos puedes pensar que tienes una anectoda más que escribir en tu libro de viajes!! Eso es genial!! Entre experiencias locas se vive mejor y se recuerda más! Besos

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    Alejandra1 - Junio 7, 2018

    Gracias!! Si cada día voy recolectando más y más anécdotas!!

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michelleuz - Junio 5, 2018

Amo tus cuentos!! Siempre son cómicos pero muy amenos para leer e interesantes! Me encanta, jajaja. Espero encontrarnos algún día en alguna de esas aventuras.

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    Alejandra1 - Junio 7, 2018

    Si Michelle espero que algún día nos encontremos en medio de aventuras! Un abrazo hermosa

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